Aristarco de Samos era ya conocedor de dos hechos que
la civilización europea tardó do mil años en
aceptar:
Tomemos una pequeña moneda y coloquemósla delante de nosotros de forma que tape exactamente la figura de la luna. Veremos que la distancia a la que debemos colocar esta moneda es 108 veces su propio diámetro.
Al combinar todos los datos podemos establecer la relación de semejanza aproximada
De estas ecuaciones más el dato de la sombra de la Tierra sobre la luna (b=2.5 y) se sigue que
Los griegos también dispusieron de cálculos aproximados pero muy poco precisos de la distancia Tierra-Sol.